Celeste, la hija menor de mi hermano Daniel, tiene 2 añitos de vida. Es bastante inquieta y en su afán por llevar todo a la boca, se tragó una moneda de 10 centavos. Recién cuando el médico comprobó que la moneda había llegado al estómago, se quedó tranquilo: "Ya está Alcancía, ahora sólo hay que esperar que la despidas".