Fue durante su infancia que conoció al héroe del cómic argentino: Patoruzú.
La historia es muy simple y muy bonita. René Goscinny, guionista, genio y creador de Asterix, Obelix y toda la Aldea Gala, pasó su infancia, adolescencia, juventud y parte de su adultez viviendo en Argentina, porque su padre, un ingeniero químico polaco, había sido trasladado a ese país.
En esos años -entre 1925 y 1945- Gosciny se enamoró de la historieta, llegando incluso a editar pequeños folletos ilustrados en el Liceo Francés de Buenos Aires, donde cursó todos sus estudios.
Su héroe era Patoruzú, el indio patagón de Dante Quinterno que nació en octubre de 1928 como parte de otra tira y con otro nombre.
Patoruzú y su hermano Upa, se publicaban en una revista semanal que aún se vende en Argentina -Patoruzú cumplió 81 años- en historias que su autor denominó "Andanzas", y que combinan el humor con la fuerza y la potencia patacona de su personaje, la inocencia de su hermano que vestía en pañales y los panzazos que daba a sus rivales. El poder de ambos hermanos había sido heredado de su padre Patoruzek I, que tenía el mismo dedo gordo del pie que sus hijos. Había, además, una hermana: Patora, que era más fea que llegar en segundo lugar.
El tema es que Gosciny se comió todos los Patoruzú que se cruzaron a su poso, al igual que todos los personajes creados por Quinterno, y a la hora de tener que crear uno propiko sintió el peso de la patagonia en su pluma.
El 29 de octubre de 1959 apareció la primera aventura de Asterix, el diminuto guerrero, en la revista de cómics Pilote y desde entonces el héroe galo no ha dejado de saltar a la batalla.
Albert Uderzo fue el creador de los dibujos y René Goscinny el de los guiones y libretos. El primero, aún con vida, vendió los derechos de Asterix hace algunos años. Gosciny, en cambio, falleció en noviembre de 1977, lo que produjo uin cambio importante en la tira aunque los dibujos seguían siendo los mismos. Los guiones, el humor, el gag inmediato del chiste contado en el papel y toda la gracia de la historieta desaparecieron con la muerte de Gosciny.
París, y toda la Galia, celebran en estos días las bodas de oro de Asterix.
Patoruzú no quiso quedarse fuera de los festejos.
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