Desde que está en uso, no dejo de revisarlo cada día.
Perdón. Estoy hablando de un motor de búsqueda en la red, que ofrece las mejores fotografías digitales cada día.
El mundo de internet es cada vez más complejo y más perfecto, mirándolo hacia adentro, mientras hacia fuera toma matices distintos, donde es posible combinar tecnología y arte, por ejemplo.
Es el caso de 'Bing', el motor de búsqueda de Microsoft casi desconocido hasta hace poco -se llamaba Kumo- y que fue lanzado formalmente con el nuevo nombre el pasado 3 de junio.
El nuevo buscador, que "viene con la intención de cambiar radicalmente el mundo de las búsquedas en internet", según lo anunciaron en mayo sus progenitores, es un buscador más, que aporta rapidez a través de una nueva tecnología con la que -teóricamente- identifica el significado de los términos utilizados y ofrece una mejora en los resultados obtenidos y en la experiencia de búsqueda del usuario.
Por el momento aparece la versión beta que está limitada, pero 'Bing' -nombre que imita la onomatopeya de algo rápido como un resorte- permitirá que el usuario pueda ver un resumen de los contenidos de una página web simplemente con poner el ratón sobre el enlace y sin tener que ir al sitio en cuestión, y permitirá que en las búsquedas de vídeos estos se puedan reproducir directamente desde la página del buscador, lo que traerá una mejora considerable en el tiempo que necesitamos para encontrar el resultado que buscamos.
Pero lo que realmente me atrae de este buscador no es su rapidez, ni su nueva tecnología, ni la experiencia que puede aportarme como usuario.
No.
Lo realmente atractivo de 'Bing' son sus fotografías.
Cada día su portal cambia su imagen, que ocupa un 75 ú 80 por ciento de la pantalla, con fotografías de máxima calidad -verdaderas obras de arte- de diferentes puntos de nuestro planeta.
En realidad no se si utilizo mucho su buscador, pero cada día al abrir el ordenador y conectarme a la red, entro a 'Bing' para disfrutar de la calidad y belleza de la imagen del día.
Como regalo, les dejo la de hoy, a la que yo llamaría 'Hongos de piedra'.
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