Género inventado por el autor, o adaptado a sus necesidades, en donde se narra una historia casi sin personajes, con muy pocos palabras y mucha información. Es un poco más corta que el micro-relato y puede ser en prosa o verso, aunque siempre debe ser poesía.
Contrariamente a lo que todos suponen, este género no debe su nombre a la brevedad de los textos sino al dulzor de las brevas.