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31-10-2009
Dios perdona... él no
 
El nadador italiano Carlo Pedersoli en 1948, obteniendo título de Campeón del Mundo.

 

Nacido un 31 de octubre de 1929 en el histórico barrio -Rione- de Santa Lucía, en la ciudad de Nápoles, Carlos Pedersoli parecía adivinar su futuro a los 4 años de edad cuando se lanzó a nadar por primera vez en las playas del Falero y a los 6 cuando cruzó a nado hasta el islote de Megaride.
“Fui buscando a Partenope, la sirena que encantó a Ulises y que dicen que vive en estas aguas”, explicó a su regreso el pequeño Carlín a sus preocupados padres.
A los Pedersoli la historia narrada por su hijo le hizo menos gracia que un vencimiento, por lo que, ante la duda y la ignorancia consultaron al joven párroco de la Iglesia de Santa Lucía.

- El bambino, Carlín, de sólo 6 años, se nos escapa a nadar todas las tardes. El otro día cruzó al islote de Megaride. Y fue solo. Estamos desesperados, Padre. ¿Qué debemos hacer con nuestro niño? -preguntó la madre.
- Simple -respondió el cura-, llevárselo a Roma para que sea uno de los más grandes nadadores de Italia.

Y así lo hicieron.
Cuando el nadador no había cumplido 8 años ya estaba entrenando en Roma, en la única piscina acondicionada para garantizar entrenamiento durante todo el año. A los 10 ganó su primera medalla, a los 12 su primer trofeo challenger de natación y a los 15, además de nadar, integraba el primer equipo de waterpolo del club. Por ese entonces medía casi un metro ochenta y tenía la espalda de acero, triangular y excelentemente formada como si hubiese sido gestada en los mismísimos talleres de la empresa Acme.
A los 16 integró la Selección Italiana de mayores y dos años más tarde, en 1948, se proclamó campeón mundial de natación.
Por ese entonces ya había desistido en la búsqueda de Partenope, porque en la piscina donde entrenaba y se pasaba la mayor parte del tiempo había sirenas de todas las medidas.
Carlo Pedersoli -que había dejado de ser Carlín hacía rato- fue un nadador de tanto éxito en su juventud que llegó a ser el primer italiano en recorrer, en estilo libre, 100 metros de agua en menos de 1 minuto. Es decir que nadando demoraba menos en ir a comprarle el pan a su madre que si lo hacía en bicicleta.
Fue el 19 de septiembre de 1950, cuando aún con 20 años de edad, nadó los 100 metros libres en 59 segundos y 5o centésimas. Una verdadera ganga.
A esa velocidad no había góndola que aguante.
La carrera natatoria de Carlo Pedersoli continuó en los Juegos Mediterráneos de 1951, donde ganó una medalla de plata en la misma prueba 100 metros estilo libre; en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952 -semifinalista-, en los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956 -finalista- y en los Juegos Olímpicos de Roma 1960, donde representó a Italia con grandes actuaciones pero sin sumar medallas. Además, como jugador de waterpolo ganó el campeonato italiano en 1954, con el SS Lazio.
Viendo de antemano que lo de las brazadas se le terminaba, se licenció en Derecho en 1955 y aprendió a hablar en cinco idiomas, además del italiano, para tener algo con que defenderse en la vida.
En 1960, después de su última participación olímpica, colgó el traje de baño en el vestuario, pasó por las duchas y con el pelo aún mojado entró en la iglesia para casarse con María Amato, italiana de pasta casera con la que tuvo tres hijos: Giuseppe (1961), Christine (1962) y Diamante (1972). De María se enamoró unos años antes, cuando la vio a un costado de la piscina secándose el agua que el grandullón le había salpicado.
Era la época en que se le daban todos los enamoramientos.
De hecho, ya enamorado de la natación, en 1951 quedó encantado con el cine. Un compañero de equipo lo invitó a trabajar en una película donde, además de pagarles, aparecerían en pantalla disfrazados de guerreros haciendo la guardia en el Imperio Romano.

- Mmmmm. ¿Cómo se llama la película? -preguntó Carlo.
- ‘Quo Vadis’.
- Si. Me gusta el nombre.

En 1957 fue uno de los carabineros en ‘Adiós a las armas’ y en 1959 fue soldado romano en ‘Aníbal’. En 1967, cuando fue contratado para trabajar en la película ‘Más allá de la ley’, donde ya tendría un papel más importante, decidió cambiarse el nombre.

- Voy a llamarme Tracy, como Spencer Tracy.
- Que no. Que no -le dijo un amigo. Que Tracy es nombre de mujer. Mejor Spencer.
- Mmmm. Está bien, Spencer, por Tracy y Bud por la cerveza.
- ¿Cómo? ¿Vas a llevar el nombre de la cerveza Bud?.
- Sí. Ya lo tengo decidido. En el cine me llamaré Bud Spencer.

Lo demás ya se sabe. Carlo Pedersoli se convirtió en Bud Spencer, se juntó con Terence Hill -cuyo verdadero nombre es Mario Girotti- diez años menor que él, y entre los dos montaron una industria cinematográfica que combinaba el humor y la simpatía con la rudeza de los golpes del ex nadador.
El resultado fue millonario.
Sus personajes en pantalla eran Cat Stevens y Hutch Bessy, y con ellos estrenaron: Dios perdona... yo no (1968), Los cuatro truhanes (1968), y La colina de las botas (1969). En 1970 llegó el binomio de Trinity: Le llamaban Trinidad (Trinity) y dos años más tarde la exitosa Le seguían llamando Trinidad. Luego llegaron El corsario negro (1971), ¡Más fuerte, muchachos! (1972), Y si no, nos enfadamos (Juntos son Dinamita) (1974), Dos misioneros (1974), Dos super-policías (1976), Par impar (Pares y nones) (1978), Estoy con los hipopótamos (Jugamos con los hipopótamos) (1979), Quien tiene un amigo... tiene un tesoro (El que encuentra un amigo, encuentra un tesoro) (1981), Dos super super esbirros (1983), Dos super dos (Dos puños contra Río) (1984), Dos superpolicías en Miami (1985) y, finalmente en 1994 hicieron: Y en Nochebuena... ¡Se armó el Belén!.
Es, además, autor de la letra de la mayoría de las canciones de los filmes del dúo; y es piloto de avión y de helicóptero, llegando a crear en 1981 una empresa privada que actualmente pertenece al Correo Italiano.
Con 80 años cumplidos, ni Carlo Pedersoli ni Bud Spencer pueden dejar el vicio.
El primero sigue nadando cada día, porque asegura que esa es la forma de haber llegado a esta edad como él lo hizo.
El segundo acaba de inundar las pantallas españolas de TV con un anuncio publicitario de un banco, donde tira puñetazos y golpes a su estilo.
Pensaba saludarlo en italiano, pero habla el castellano mejor que cualquiera de nosotros, pues es un enamorado de las islas Canarias.
Feliz cumpleaños, Maestro.

 
Carlo Pedersoli hoy, cumpliendo 80 años, conocido como Bud Spencer y sin dejar de nadar.
 
 
 
 

 




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