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Cristina Casas i Mata
Nacida en Sant Quirze de Besora, Barcelona, en el año 1971, Cristina Casas i Mata és Licenciada en Psicologia, egresada de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Desde el año 2001 ha escrito y colaborado en prensa cultural y literaria de Barcelona y Girona.
En el año 2006 obtuvo el Premio Ciudad de Olot. en Girona, de Narrativa Experimental con el libro de relatos breves denominado 'La mateixa pedra' ('La misma piedra').
En el año
2008 publicó la recopilación de poesía denominada 'Com bèsties que caminen pels marges' ('Como bestias que caminan por la cornisa') dentro de la colección de plaquettes Senhal y el libro de relatos 'Capacitados'.
Es una constante trabajadora de las letras, a las que trata con el mismo respeto que a su compañero Manel, aunque no con tanto amor.
Indudablemente, en los últimos años su obra ha tenido merecidas recompensas. Premio a la paciencia del que escribe a diario sin esperar multitud de lectores que lo lean y trofeo para la humildad que le caracteriza.
Cristina escribe en catalán, que es su lengua natural, pero la mayoría de sus textos fueron traducidos al castellano por Manel Castromil que disfruta del traspaso de una a otra lengua, porque es como si desnudara la obra para volver a vestirla.
El texto que hoy nos regala Cristina, está presentado en su idioma original y luego traducido al español.
La obra 'El Riu' (El Río) de Cristina Casas, es el tercer trabajo que presentamos en esta sesión denominada: CON UNA PEQUEÑA AYUDITA DE MIS AMIGOS.
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| El Riu |
No tens perquè recordar-te’n del riu. És com tots, d’un brut oliverar. Només que aquest matí de rostoll, tu vas i t’hi poses de peus. L’aigua ni es mou, queda morta rere la presa de pòrtland. Els còdols del fons fosquegen com el llom de les carpes. El quisso és teu i com aquell altre, el pigallat que de veres estimares, furga a la sorra per enterrar-hi els macs que li tires des de l’aigua. Les móres madures que has recollit pel camí que baixa al riu són com els ulls de les bèsties, sense fons. El gos et mira des de la riba estant, posa en tu els seus ulls de móra, esperant que li llancis una altra cosa, la vida per exemple, però tu només li tornes la mirada perdonant-lo. |
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| El Río |
| No tienes porqué acordarte del río. Es como todos, sucio de olivares. Sólo que, en esta mañana de rastrojo, tú vas y te adentras en él. El agua apenas se mueve, queda muerta allende la presa de hormigón. Los guijarros del fondo son parduscos como el lomo de las carpas. El perro es tuyo y como aquel otro, el moteado que de veras quisiste, hurga en la tierra para enterrar las guijas que le lanzas desde el agua. Las moras maduras que has recogido por el camino que baja hacia el río son como los ojos de las bestias, sin fondo. El perrezno te mira desde la orilla, posa en ti sus ojos de mora, esperando que le tires otra cosa, la vida, por ejemplo; pero tú tan solo le devuelves la mirada, perdonándolo. |
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