La Unión Europea (UE), consta en actas, es una asociación económica y política entre 27 países europeos democráticos, que comprende a 500 millones de ciudadanos.
Hasta hoy, esta institución internacional obtuvo logros muy importantes a nivel político: viajar y comerciar sin el obstáculo de las fronteras, garantizar alimentos más seguros y un medio ambiente más puro, mejorar las condiciones de vida en las regiones más pobres, mantener una lucha conjunta contra la delincuencia y el terrorismo, generar oportunidades para estudiar en el extranjero o en países de la UE y otras miles de cosas que no vienen a cuento.
A nivel económico se creó el euro, moneda única europea, se consiguieron llamadas telefónicas y billetes de avión más baratos y se facilitó el intercambio comercial entre los países que la componen, entre otras cosas.
En realidad, la mayor cantidad de logros obtenidos por la UE fueron políticos, ya que fue creada el 1 de noviembre de 1993 en medio de una economía totalmente estabilizada y creciente, tanto en Europa como en los países miembros. De allí que su órgano directivo, el Parlamento Europeo, haya estado coleccionando políticos denominados ‘Eurodiputados’ que en las tres elecciones celebradas con anterioridad –se realizan cada cinco años- eran personas con carreras políticas envidiables pero por lo general no eran técnicos que manejaran las cifras, los números y el dinero.
Estas cuartas elecciones para el Parlamento Europeo, que se celebran hoy en los países miembros, siguen la misma tendencia política e ideológica de las anteriores pero en un contexto económico de crisis que afecta muchísimo a Europa, a los países miembros y, en particular, a la Unión Europea.
Mientras Zapatero (PSOE) y Rajoy (PP) siguen analizando estas elecciones desde el punto de vista nacional como si fuese un reto español, una corrida de toros o un derby entre el Real Madrid y el Barça, los candidatos más importantes de este país no tienen ni la menor idea de economía o finanzas, y aunque pueden ser excelentes militantes u oradores, de nada servirán para buscar un contexto de mejora en la Europa decadente de la actualidad: Juan Fernando López Aguilar, el candidato del PSOE, es Catedrático de Derecho Constitucional; Jaime Mayor Oreja, del PP, es ingeniero agrónomo con una amplia carrera parlamentaria; Willy Meyer (IU-ICV) fue diputado desde 1996; Oriol Junqueras (Europa de los Pueblos-Verdes) es Profesor de Historia Económica –algo se acerca-; Francisco Sosa Wagner es catedrático de Derecho Administrativo, ensayista y novelista; y finalmente Ramón Tremosa, de Coalición Europea, es Economista -¡Aleluya!- pero su propuesta no contempla ningún ítem relacionado a las finanzas.
Está claro que con estos candidatos, que realizaron una de las peores campañas políticas de la historia, irán a votar sólo sus padres, tíos y abuelos.
El tema ‘Inmigración’ ocupa el primer lugar entre las propuestas y discursos de los candidatos de todos los países europeos y fue la base del debate en estas últimas semanas en España; sin embargo y aunque parezca surrealista, del porcentaje de inmigrantes que viven en países miembros de la UE –casi un 4% del total, es decir unos 20 millones de personas- sólo unos pocos –algo así como el 4 % de ese total, es decir 800.000 mil- pueden emitir sufragio.
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