Volver a los 15, es necesario, para conocer sus inicios. Los tenía en 1950 una tucumana descendiente de los indios Diaguitas que ganó un concurso de radio cantando temas del folklore tucumano.
- Nombre -pidió el conductor del programa radial a la adolescente cantante.
- Haydé. Me llamo Haydé pero llámeme Mercedes, Mercedes Sosa.
Siendo aún muy jovencita se enamoró del músico Manuel Oscar Matus, y le dio el Sí en el Registro Civil de Mendoza. Con él tuvo dos hijos, Fabián y Ada, y lideró junto a Armando Tejada Gómez el movimiento de la nueva canción desarrollado a mediados de los años 60, que en Argentina se llamó Movimiento del Nuevo Cancionero.
En los inicios de los 60 comenzó a grabar sus discos, y aunque los dos primeros no tuvieron mucho éxito en ese momento, hoy existen coleccionistas que pagan fortunas por un original de ellos.
Cantó en todos los escenarios y ante todos los públicos. Incluso llegó a hacerlo mientras le cacheaban el cuerpo y se la llevaban detenida.
Era contralto y su voz es inigualable.
El pasado 18 de septiembre ingresó en un centro de salud con estado reservado y ayer salió del mismo en un coche fúnebre.
Todo el pueblo argentino despide a la que considera “su voz” en el Salón de los Pasos Perdidos, en el Congreso de la Nación, desde el mediodía de hoy y hasta el lunes.
Mercedes Sosa, La Mecha o La Negra Sosa, como la llamamos los argentinos, ya no dará recitales en vivo.
Su voz, única, sigue viva y sonando en cada escenario que surcó su poncho.
Nos regaló 60 años de profesionalidad.
Ahora nos deja su canto.
Gracias Mercedes, por habernos dado tanto. |