María Mónica Mazzoni
Nacida en el ecuador del año en que los chinos introdujeron el alfabeto latino, María Mónica Mazzoni escribe y rima con un lápiz en su mano desde mucho antes de asir en ella un torno. Quiero decir que esta joven odontóloga argentina, que vive en la cordobesa ciudad de Arroyito -la más dulce del mundo- rima caries y silabea prótesis dentales durante el día para poder, en la noche o en su tiempo libre, quitar versos, colocar asonancias con amalgamas rítmicas y limpiar el zarro con oximorones pulidos en sonrisas naturales.
Participante del Grupo de Poesía y Psicoanálisis dirigido por el Licenciado Carlos Galanternik -Tom Lupo- en Capital Federal, fue invitada a participar del Tomo I y II de las Antologías Poéticas Siglo XX, enlos años 1990 y 1992, respectivamente. En medio de ambas, en 1991, participó del recital poético Calibre 22, interpretando sus propias poesías. Intervino en la revista ‘¿Cuánto por la niña?’ en 1991, en Capital Federal con el cuento llamado ’Loco’; formó parte del taller literario de la ciudad de Arroyito desde 1992 a 2001; escribió en la revista literaria ‘Palabra’ desde 1992 a 2001 y en diversas publicaciones y revistas cordobesas. Participó además del Grupo Álamo, de poetas y músicos, y escribió en Antología Poética ‘Nuestras Voces‘.
Le encanta tanto como escribir recitar sus escritos, y lo hace en la actualidad en distintos lugares de la provincia de Córdoba. Incluida la capital. Desde hace cuatro años es miembro del jurado del Concurso Literario ‘Premio Concejo Deliberante‘ de su ciudad. Además, es madre, tía, hermana e hija malcriada y amiga incomparable, de acuerdo al testimonio de sus amigos.
Como mujer, asume ser esclava de un abrazo, y se confunde entre la tormenta y el rocío. “Soy mujer de mil amores / soy temblor de las pasiones / soy silencio, soy mil gritos. / Y soy juego que se expone…”, asegura.
La poesía ‘Regreso’ de María Mónica Mazzoni -Moni- es el cuarto trabajo que presentamos en esta sesión denominada: CON UNA PEQUEÑA AYUDITA DE MIS AMIGOS.
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Volví de viaje
remarqué con un cuento
esa larga partida.
La serena mañana
descubrió en mis manos
dos boletos de ida.
Ahora
cierro un espacio
y reabre la vida.
Nuestro amor desnudado
fue,
abonando un peaje. |