Mirá, el pibe estaba acá con sus padres, que se habían sentado en esta misma mesa. "Sho" lo vi al nene desde la barra donde me tomaba un cortadito y vi como el nene jugaba con el muñeco ese, pero no le presté atención al muñeco porque, viste como es, todos los chicos tienen un muñeco de esos.
El tema es que no sé, habrán sido las 6 de la tarde cuando "shegaron" los uniformados con la orden de detención y se "shevaron" al pibe, al padre y a la madre, porque parece ser que el muñequito con el que estaba jugando era robado. Un muñeco que en cualquier tienda no vale más de 5 "guitas", pero que el otro nene -el verdadero dueño del muñeco- estaba afectivamente muy unido a él.
La cuestión es que el Juanito, que así se "shama" el nene que aparentemente robó el muñeco, se fue detenido con los padres detrás y con la prueba del hurto en las manos. Según nos dijo después el "Vítor", otro cliente de este bar que es abogado, viste, el nene de 5 años de edad había sido acusado ante la Justicia de haberle hurtado el muñequito ese a un compañerito de escuela.
Si, sí, en serio. Parece surrealista pero es en serio, Loco, no te rías.
Bueno, la cosa es que la causa pasó al Juzgado de Menores y en menos de lo que tarda ese muñeco en fabricarse, la noticia "shegó" a los medios que la hicieron popular.
¡No sabés el ‘bolonqui’ que se armó!
Todo el mundo opinaba: algunas maestras dijeron que detenerlo era lo correcto para impedir la futura delincuencia del Juanito; un cura dijo que debían someterlo a tratamiento psicológico; una psicóloga habló por televisión para aclarar que el niño debía ser retirado de inmediato de la tutela de sus padres y una trabajadora social coincidió plenamente en eso. La cosa se empeoró cuando un reconocido "chorro" de Barcelona fue entrevistado por Antena 3 y declaró que él había iniciado su carrera delictiva robándole un muñequito a su compañerito de kinder, y como dijo el nombre de quien había sido la víctima del atraco, los periodistas fueron a entrevistarlo y se encontraron con un paranoico internado en un manicomio.
¡Uyyyy!, no sabés el despelote que se armó; el fiscal decía que había que detener la delincuencia de raíz y un juez que salió a ‘aposharlo’ fue asaltado a la noche por dos pendejos de 17 años que le hicieron mierda el coche.
¡Terrible!
Bueno, la cuestión es que al final, como cinco meses después de haberlo visto al pibe en el bar, el juez consideró que "el conflicto pudo haber sido solucionado en el ámbito privado o escolar" y cuestionó "su imprudente difusión en los medios (que) no hace más que provocar una innecesaria exposición de dos personas que cursan su infancia" y ante esa difusión mediática, el magistrado aclaró que su juzgado "no ha recibido ni recibirá declaraciones indagatorias a personas de tan corta edad". Después mencionó el artículo "nosecuánto" de la Convención por los Derechos del Niño, que establece que el menor de edad tiene "derecho a ser escuchado" en todo proceso judicial que lo afecte y justificó a la policía advirtiendo que no haber admitido la denuncia, tanto en el juzgado como en la comisaría, podría haber implicado "denegación de justicia e incumplimiento de los deberes de funcionario público".
Si, sí, en serio Loco, te lo juro. El juez valoró también un "informe socio-ambiental" realizado "sólo con la asistencia de los padres del niño", que determinó que se trataba de una "familia con buena relación interna, sin dificultades. El niño no se encuentra dentro de una situación de riesgo", evaluó el "giliposhas" éste del juez y liberó por fin al pibe que se comió como cinco meses durmiendo entre rejas, pero eso sí, siempre con el muñequito en las manos.
Al otro pibe le compraron otro muñeco parecido y se conformó con eso.
La resolución final fue un escrito de cinco "carishas" que aclaraba que el expediente no afectaba el buen nombre y honor de que pudiera gozar el pequeño, pero el Juanito tiene ahora 22 años y no consigue laburo porque todo el mundo tiene miedo, viste.
Y en cierta manera es entendible, porque quien más quien menos, en esta ciudad pequeña todos se conocen, viste.
Y todos se acuerdan, viste.
Y quien más quien menos, viste, tiene un muñeco.
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