Llegó al mundo con las ganas de un pibe que va a debutar en Primera División.
Como un guerrero griego de las huestes de Alejandro.
Era el lunes 24 de junio de 1996 y apenas si esperó que a su madre la ubicaran en una camilla para salir al ruedo.
“Soy yo” decía su llanto.
“Soy la Nemy que quiere conocer el mundo y estar encerrada ya no aguanto”.
Graciosa desde el primer día, María Emilia tiñó su personalidad con la higiene y la limpieza de su cuerpo y sus acciones.
Inhibida, pesimista e inocente, sabe cuidar de sí misma con una inteligencia inquisitiva y despierta; y ayudada por esa intuición griega que tantas veces nos falló a los Bailone.
“Más vale prevenir que curar” es su lema.
Y el deporte su forma de vida.
Su elasticidad, su cuerpo dotado de fibra y su agilidad para manejarlo son virtudes que le ayudarán a descubrir su camino.
Si viviera el boxeador Jack Dempsey cumpliría 114 años, y Juan Manuel Fangio hubiese llegado hoy a los 98, quizás sin carné de conducir.
Juan Román Riquelme cumple 31 con ella. El brasileño Diego Alves celebra 24 y 22 Leo Messi.
Decididamente lo suyo es lo físico, los saltos y las carreras como cuando llegó al mundo, queriendo salir corriendo del vientre de su madre para saltar a tierra.
Si pudiera le contaría, al oído, que hoy en su décimo tercer cumpleaños comparte el festejo con Ernesto Sábato, el de las letras.
Y algo de él le leería.
Si pudiera estaría a su lado todo el día, para mimarla como cuando era niña y preguntarle muy serio: "¿Quién es la auténtica enana de esta familia?".
Ahora ya eres mujer.
Feliz cumpleaños mi niña.
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