Yo creía que era amor
pero tú no lo decías.
¿Puede acaso el sentimiento,
que se llora y se desgarra,
decirse sólo con gestos
y sin pronunciar palabra?
Mujer, tu no hablabas de amor
y enamorada te creías:
“Es que me tienes loquita
y te metes en mis sueños;
toda mi sangre se agita
cuando diviso tu vuelo.
Es que me muero por verte,
de abrazarte tengo ganas,
¿qué es lo que puedo ofrecerte
si no puedo pedir nada?
Dudas de mi cariño
porque no puedo gritarlo.
Te comportas como un niño
reclamando y reclamando”.
Yo creía que era amor
aunque no me lo decías,
pero no por estar loquita
ni por meterme en tus sueños,
ni por la sangre que agita
mi pájaro de triste vuelo,
ni por la vista y la muerte,
ni por abrazos con ganas,
ni por lo que cada uno ofrece
ni por lo que cada uno demanda,
ni por las dudas, Cariño,
ni por los gritos y el llanto,
ni por el sonoro trino
que clamando voy reclamando.
Era amor porque era amor
aunque tú no lo decías.
No mentía el sentimiento,
ni tus gestos sin palabras.
Tu mirada no mentía,
ni tu voz entrecortada.
Yo creía que era amor.
Pero tú no lo decías. |