Si quererte
sería tenerte
aunque luego te fueras,
si realmente
pudiera saberte
lejana. Olvido y ausencia,
sería la muerte,
demente y de mente,
la que a mí te trajera.
Sin poder perderte,
perderte pudiera.
Acaso consciente
de mi propia suerte,
supe ver quien eres.
¿Acaso tenerme
quieres para siempre?
Tu mente obligada ve sólo deberes.
Uno al otro, hacerse,
no es necesariamente
amarse en placeres.
Tenerte quisiera,
sin querer tenerte.
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