Es el sabor que les deja.
Es como si una abeja,
añosa ya y veterana,
formara miel pa’su nieto
dentro’e la misma colmena.
Como si trajera, la cigüeña
abuela el retoño de su leña
envuelto en un blanco pañuelo,
y lo depositara en el lecho
junto a su hija parturienta.
Porque sobando la masa
a la sombra’e la enredadera
se adentra con los recuerdos
de cuando era pequeño el nieto
y le hacía las empanadas.
“¿Te las hago dulces o saladas?”
Dulce, agüela, pa’saladas las de Salta
que pican hasta en las muelas
y hacen que a uno le duela
perderse esa carbonada.
Por eso escribo esta queja,
porque aunque es diabla y es vieja,
cocinar pa’mí le sale l’alma.
No es repulgo y empanada;
es el sabor que les deja. |